Historia

Hoy Don Oliverio Ramírez, fundador de Centroabastos quiere personalmente darnos la Bienvenida y compartirnos parte de su historia porque está seguro que tenemos muchos puntos en común.

Oriundo de Guateque Boyacá, el mayor de 7 hermanos de escasos recursos económicos pero con unos valores bien fundamentados por sus padres, tuvo que venir a la capital a los 13 años para ayudar a sus padres con el sustento y alimentación de su familia. Teniendo apenas segundo de primaria se vino a la ciudad del frío y el cemento para trabajar y encontrar un mejor futuro. Después de varios años de esfuerzo como empleado en el campo, en la construcción y hasta la de vivir la experiencia de ser (guaquero) en las minas de esmeralda de Chivor y sin hallar la fortuna que esperaba, le pidió tanto a Dios que lo ayudara a encontrar el camino y tener un trabajo digno; fue así como logro ubicarse en el Almacén La Victoria donde se hacían ventas al por mayor y detal “Mi segundo de primaria no era suficiente para el desempeño a cabalidad, pero cuando entré de empacador en la Victoria entendí sobre la necesidad de validar mi primaria, para poder hacer las cuentas, y tomar decisiones acertadas”.

Cuando entré me puse la meta firme de que yo tendría que pasar a manejar personal, yo sería jefe, creo que esa sería mi primera clave del éxito, fijarse una meta clara y trabajar fuertemente para alcanzarla”. A los 22 años de edad y Después de 5 años de trabajar pasando por todos los cargos desde empacador hasta jefe de personal de 25 empleados y administrador de la tienda, su jefe, la señora Lucrecia viuda de Piñeros, le comentó: “Ya es hora de que abras tu propio negocio. Él le dijo que no tenía plata, y ella le respondió, yo le ”…

El 7 de julio de 1977, con la ayuda Divina, pasó a ser dueño de su propio negocio, su capital inicial fue de “$12.000 pesos correspondientes a las prestaciones sociales de 5 años de trabajo en el Almacén la Victoria”.

Este fue el inicio de su gran travesía como propietario de sus propios negocios y aprende a comprar, atender, y a buscar siempre como generar una sonrisa a sus clientes, con sus destacadas “tomadas del pelo”. “Con mis socios mi hermano y mi amigo de infancia aprendí a memorizarme los precios y los costos, en esa época no habían calculadoras, ni sistemas de contabilización de las ventas, en ese entonces el papel blanco para envolver era mi mejor herramienta”. Fue aquí donde conoció a su esposa, quien era una gran colaboradora en la caja y que terminó colaborándole para toda la vida.

Tener su propio negocio era uno de sus grandes sueños, el cuál por supuesto le demandó mucho trabajo y con los tropiezos normales de los negocios logra salir adelante con toda dedicación y actitud sin descanso de 6:00 a.m. a 11:00 p.m. y de domingo a domingo por muchos años, finalmente empezó a generar más aprendizaje hasta que nació Centroabastos. “Es muy difícil, pero no imposible, en muchas ocasiones se ha descuidado la familia y hasta uno mismo, pero hoy ya se aprendió la lección y para todo hay tiempo.

 

Con el paso del tiempo empezó a entender que la capacitación y la educación le daba más herramientas para crecer, “Nacional de Chocolates, por varios años se ha preocupado por capacitarnos”. Después de terminar su bachillerato en jornada nocturna en el colegio Enrique Olaya Herrera de Guateque, sin perder la costumbre siguió capacitándose tomando cursos y diplomados en Fenalco, Sena y Cámara de Comercio de Bogotá. Ahora, entiende y enseña sobre la importancia de un buen servicio y sobre la atención a los clientes, cómo prestarle atención a los detalles, a cosas tan simples como una mirada, una sonrisa, saludar, detalles que hacen la diferencia.

“Mi búsqueda será y ha sido hacer sentir bien a las personas, para generarles el deseo de volver”.

Cree que la segunda clave del éxito, es ser disciplinados y dedicados, afirma “la disciplina y perseverancia tarde o temprano vence a la inteligencia”. Don Oliverio es un hombre que reconoce que las cosas se hacen paso a paso, nada es fácil y menos gratis. Mi gratitud y aprecio para mis grandes amigos los CLIENTES, mis amigos los proveedores, a mis empleados, mi gratitud y aprecio para mi esposa, mis hijos, ex socios, a mis proveedores por esa gran colaboración y que con la ayuda de Dios hemos logrado lo propuesto.

 

Hoy le preguntamos: ¿Si tuviera que dar un mensaje a tantas personas que como usted que buscan mejores oportunidades para ellos y para sus familias, que aconsejaría?

“Derriba tus miedos, no te dejes vencer por ellos, el desconocimiento de la verdad, nos hace esclavos de una mentira o mito. El miedo produce parálisis, y en ese orden de ideas es pedir ayuda al Dios Todo Poderoso, que todo lo puede, asumir el riesgo y dar el primer paso”.

Preguntar y escuchar con atención es otra forma de aprender de quienes tienen el conocimiento y la información y compartir con los que necesiten de una ayuda hay que hacerlo y de esta forma solo espere bendiciones. La humildad y la amistad generan riqueza. Cuento con mis amigos y esperen lo mismo de este servidor.

¿Cómo le podemos ayudar?